La sierra de calar es hoy una herramienta básica en cualquier taller, pero su origen es mucho más curioso de lo que imaginas.
El origen inesperado
¿Lo sabias?
¿Lo sabias?
¿Sabías que la primera sierra de calar del mundo nació gracias… a una máquina de coser?
A mediados del siglo XX, Albert Kaufmann, empleado de la empresa suiza Scintilla AG (más tarde adquirida por Bosch), observó a su esposa coser. El movimiento vertical y repetitivo de la aguja le inspiró una idea brillante: ¿y si ese mismo mecanismo pudiera mover una hoja de sierra?
💡 Dato curioso: La sierra de calar se popularizó especialmente en los años 50, coincidiendo con el auge del bricolaje doméstico.

De prototipo a herramienta esencial
El primer modelo se fabricó a pequeña escala hasta 1946, pero su utilidad era tan evidente que pronto se convirtió en una herramienta imprescindible tanto para profesionales como para aficionados al bricolaje.
Durante los años 50, con el crecimiento del bricolaje en los hogares, la sierra de calar se consolidó como una herramienta versátil, segura y fácil de manejar.
Innovación y evolución
En 1966 llegó un salto importante: la primera sierra de calar universal con movimiento pendular ajustable. Este avance permitió cortes más rápidos, limpios y controlados, abriendo la puerta a trabajos más precisos y creativos.
Desde entonces, la sierra de calar no ha dejado de evolucionar: más potencia, menos vibraciones, mayor seguridad y ergonomía mejorada.
La sierra de calar hoy
Actualmente, es difícil imaginar un taller —profesional o doméstico— sin una sierra de calar. Su capacidad para cortar curvas, esquinas, materiales diversos y zonas de difícil acceso la convierte en una herramienta imprescindible.
Su combinación de precisión, versatilidad y facilidad de uso la mantiene como una de las favoritas entre carpinteros, montadores, instaladores y amantes del bricolaje.

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referencia: History of the Bosch jigsaw | Bosch Global